| Madrid. ¡Qué verdad es lo de que hasta que no se cruza la última línea de meta no se han terminado las carreras! ¡Qué mala suerte! Ya por la mañana, antes de empezar la última etapa de la Vuelta, que en circunstancias normales tiene que ser un paseo triunfal para todos los “supervivientes”, a un graciosillo mala sombra no se le ocurrió otra cosa que decirme “ten cuidado que hoy vas a pinchar”. Bueno, pues se equivocó: me caí. Fue en la última vuelta. Se hizo una montonera y no pude esquivarla. El golpe ha sido serio y la herida en el codo es abierta y algo profunda. Me han puesto seis o siete grapas, no las he contado, y promete doler bastante cuando se me pasen los efectos de los analgésicos. ¡Vaya putada! Con la ilusión que tengo en este Mundial. Además es que me encuentro fuerte y con ganas pese a las tres semanas de tute de la Vuelta. He terminado bastante entero. Al final no pude entrar en el top five, porque Alejandro estaba que se salía, pero creo que el sexto puesto no ha estado nada mal. Faltó una etapa, pero es que han estado muy caras en esta edición. Esta noche me voy a la cama un poco pesimista y desmoralizado, pero haré caso a un buen amigo que me ha aconsejado a que espere a ver cómo me levanto mañana. Vamos a ver como evoluciona la cosa. Mañana os cuento. |
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