Rodrigo García
Mi blog
¿Me habrá mirado un tuerto...?
Miajadas - 30/06/2010
 
Después de haber pasado una primavera realmente mala por el tema de las alergias, estaba volviendo todo a la normalidad. Estuve entrenando en altura, como ya os dije semanas anteriores, lo que me había dejado un muy buen nivel de forma.

Llegaba a la Vuelta a Eslovenia después de un parón de mes y medio, y la verdad que me encontré muy bien, con muy buenas sensaciones, lo cual me había dado muchas ilusiones y ganas para hacerlo bien en el Campeonato de España.

Los días previos al Nacional me estaba viendo realmente bien en los entrenos, muy motivado, con muy buenas piernas y, lo mejor de todo, con muchísima ilusión. Sabía que lo iba hacer muy bien, porque un ciclista sabe muy rápido cuando está bien o no, entrenando: la manera de pedalear, esa facilidad que tienes de ir rápido encima de la bicicleta; en conclusión: había encontrado un momento óptimo de forma para disputar el campeonato.

Pues bien, llegó el día 'D' a la hora 'H' y ahí estuve, siempre en los cortes, motivado, metiéndome en todas las fugas importantes, con muy buenas sensaciones, siempre con mucha cabeza. La verdad es que el Nacional, a pesar de haber sido una carrera prácticamente plana (casi 1.300 m. de desnivel acumulado) se hizo muy dura por el calor, el kilometraje (casi 230 km) y el factor determinante: ¡el viento!.

Faltaban 20 km o menos de carrera. Después de haber ido todo el día en todas las escapadas buenas, iba la carrera casi decidida para jugarnos el campeonato. Rodábamos unos 16 ó 17 corredores en cabeza, con el Caisse haciendo abanicos y metiendo cuneta. Yo iba realmente cómodo, con mi compañero Pacheco a rueda, e inevitablemente el destino se cegó con nosotros. Un arbusto en la cuneta me rebotó en el manillar cuando viajábamos a una velocidad de 60 km/h. El golpe me desestabilizó la bicicleta y fuimos al suelo. Caí arrastrándome por el asfalto en la misma posición. Sabía que me había hecho un destrozo considerable. Además, me dieron taquicardias y no pude respirar bien durante un minuto o así. Era consciente en cada momento, pero el dolor era tremendo. Mi compañero Pacheco cayó detrás de mí y algún corredor más. Una vez más la mala suerte se ha cebado conmigo. Espero que algún día la suerte esté de mi lado.

Ahora toca recuperarse. Me han dado la baja porque no me puedo ni mover. Estoy destrozado, tengo quemaduras de 2º grado profundas, que por lo visto me han dicho que son las peores, ya que afectan incluso al nervio. Cuando me hago las curas en la mutua lo paso realmente mal y, por qué no decirlo, incluso se me saltan las lágrimas.

En fín, qué os voy a contar. No es muy agradable, pero bueno, habrá que mirarlo lo mejor posible y al mal tiempo buena cara. En cuanto me recupere y pueda montar en bicicleta volveré a subirme a los Pirineros para entrenar en altura y a ver en qué condiciones llego para afrontar la Vuelta a Portugal.

Desde aquí un saludo a todos/as.
 












 
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