Los inicios
Nací un 27 de Febrero de 1980 en Madrid pero me crié en Miajadas (Cáceres) desde que tenía un año de edad.
El ver a mi hermano mayor competir en bicicleta hizo que a mí, allá por 1987, me entrara también el gusanillo de las dos ruedas. Mi padre me compró una bici y me apunté a la escuela Fernando Fernández Cancho del Club Ciclista Miajadeño, en mi pueblo. Se puede decir que no pude entrar con mejor pie, porque en la primera prueba que corrí en escuelas me llevé la victoria. Sería el inicio de una larga lista de triunfos ese año, y sobre todo al siguiente, en el que gané 21 de las 22 carreras en las que competí.
Para mí, como para cualquier niño de mi edad, aquello no era sino un pasatiempo más, y poco tiempo después lo dejé momentáneamente por el fútbol hasta que llegué a la época de cadetes. Ahí me costaba ya más estar delante, aunque en la parte final de ese primer año en la categoría ya conseguí un triunfo. La segunda temporada de cadetes sí que las cosas comenzaron a rodar como antaño. Gané carreras y fui seleccionado por Extremadura para los Nacionales de Sabiñánigo, un campeonato que se llevó la Selección con Julián Sánchez Pimienta.
Para dar el salto a juniors, y viendo que en Extremadura había muy poquita cosa, decidí marcharme al Macario madrileño. Las cosas fueron bastante bien, porque era un equipo importante y comenzamos ya a correr vueltas. En aquel conjunto estaba gente como Pablo de Pedro, Raúl Salas, Alberto Zamorano, David Barranco, Gonzalo Aragón... A mí me resultaba un tanto duro porque casi todos los fines de semana tenía que viajar hasta allí, pero deportivamente todo salió bien. El primer año gané dos carreras, y el segundo me llevé ocho, con triunfos importantes como la etapa reina de la Volta a La Safor. Fue una de las mejores épocas que recuerdo como ciclista, nos llevábamos todos muy bien e hicimos mucha amistad.
El duro paso a aficionados
Mi director de entonces, Pepe Rivas,una gran persona, el cual me enseñó mucho del ciclismo, me estuvo mirando algo para pasar a aficionados, pero cuando llegó diciembre me vi en la calle. Así que decidí fichar por el Monteoro, un modesto conjunto extremeño. Aquel primer año corrí bastante poco. Para ser exactos, los tres primeros años en la categoría fueron bastante suaves. Aún con todo, en mi primera temporada ya me llevé dos carreras locales.
Pero el equipo competía muy poco fuera: fuimos a la Volta a la Ribera y poco más. A final de temporada, nuestro director José Mª Lozano nos mandó cedidos a mi compañ ero y
amigo Francisco Morales y a mí con el Mavi a la Semana Aragonesa. Lozano se llevaba bien con el director del Mavi, Víctor Hurtado, y eso hizo que a la temporada siguiente los dos ficháramos por el equipo cántabro.
Esa campaña, mi segunda en aficionados, resultó aciaga. Morales y yo pasábamos largas temporadas en un piso del equipo en Venta de la Revilla. Al principio corrimos bastante, pero luego la cosa fue decayendo y en agosto, no sé muy bien los motivos, me encontré con que Hurtado me dijo que ya no subiera más a correr por allí. Lo peor fue que tampoco nos dio la carta de libertad para fichar por otro equipo, por lo que aquel final de temporada me sirvió como descanso –aunque obligado- para la siguiente campaña.
La llegada al Semar
Ya por entonces, Alfonso Rodríguez (hoy director del Spiuk) nos comentó que aguantáramos, que para 2001 podríamos tener algo bonito. Así fue, y a la temporada siguiente fiché por el Semar, un equipo de Granada al que llegamos varios ciclistas extremeños. El director era un argentino, Fernando Delvecchi, un hombre con el conecté rápido y que sabía sacarte el 100% de tu rendimiento. El equipo era serio, se corrían vueltas y pruebas importantes y había un bloque joven y muy combativo. Aquel año ya noté una buena progresión e hice alguna cosita: 4º en la Vuelta a la Montaña Central de Asturias, 10º en la de Extremadura, 11º en Castilla y León…
Pero 2002 iba a cortar de raíz esa escalada que había comenzado. Una inoportuna varicela justo antes de empezar la competición fue el primer obstáculo, que luego se agrandó con una tendinitis en la rodilla derecha retrasándome toda la preparación de la temporada.
Aunque logré ganar una prueba en Huelva, lo único destacable fue mi rendimiento en el Campeonato de España en Salamanca. A falta de quince kilómetros iba en el grupo de diez escapados que se iban a jugar las medallas, pero por una indecisión se nos fue el cuarteto de Elorriaga y Ventoso, y me quedé sin opciones.
Además, el año se complicó por problemas personales y acabé la temporada muy desmoralizado y convencido de dejar la bici. La familia y mi director Alfonso Rodríguez me animaron mucho y entre todos consiguieron convencerme de que debía darme un año más.
Y fue en 2003 donde realmente exploté como ciclista. En invierno estuve más centrado que nunca, con entrenamientos duros y haciendo las cosas de manera muy seria y eso se notó después en la carretera. El bloque del Fiat-Semar era muy bueno, y eso era algo que también te daba confianza. Logré siete victorias, entre ellas la Vuelta a la Montaña Central de Asturias, fui 3º en la de Toledo, 5º en la Copa España y 5º en el ranking de la FFEC.
Además, fui protagonista más que destacado en la Volta a Lleida, en los que quizás son mis mejores recuerdos en el ciclismo. Me llevé dos etapas de montaña y para mí fueron mis triunfos más especiales, pues en Cataluña vive mi novia Laia, y fue precisamente ella quien me entregó los premios en el podio.
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El asunto del Paternina
Con todo lo que había conseguido en 2003, pensaba que tendría un hueco en profesionales. A finales de ese año surgieron los contactos con el Paternina para que Spiuk fuese filial suyo. En teoría, yo iba a pasar en 2004 con ellos, pero luego salió aquella norma de que los menores de 25 años no podían firmar por una temporada y la cosa se retrasó. En febrero, en la presentación del Spiuk, Miguel Moreno declaró públicamente que firmaríamos el contrato en marzo, y que me quería tener fuerte para el mes de mayo. Con esa ilusión empecé a entrenar y a competir en aficionados.
En las primeras carreras iba fácil y enseguida me metí en la pelea por la Copa España, pero de Moreno seguíamos sin noticias. Cansados de esperar, Alfonso Rodríguez le llamó por teléfono y Moreno le dio una de sus contestaciones típicas: “Si no quiere esperar, que coja el tren de Siberia”. Y desde entonces… hasta ahora. Pese a que supuso un palo todo ese asunto, no me desanimé porque veía que estaba andando muy bien y que podía tener otras opciones. Finalicé en la tercera posición en el Trofeo Guerrita, y en la Clásica de Lasarte ya cogí, para no dejarlo hasta el final, el maillot de líder de la Copa de España.
Veía que me encontraba con una forma como nunca y que podía cumplir el sueño de mantenerlo hasta el final. El equipo completo se volcó totalmente en mí y poco a poco fuimos afianzando el liderato. En la penúltima prueba, la Cursa Berga-Sant Boi, aseguré el triunfo de la Copa elite ganando la carrera al sprint, una faceta que no se me da mal en grupos pequeños, aunque yo siempre me he considerado más un escalador.
De triunfo en triunfo
Después de la Berga, y con el triunfo de la Copa casi en el bolsillo, me fui con la Selección Española a correr la Vuelta a Asturias con los profesionales. Me encontré a gusto y todos los días me dejé ver. En las tres primeras etapas anduve escapado –en la segunda casi 100 kilómetros en compañía del francés Lebluncher (Credit Agricole), y eso me permitió subir cada día al podio como líder de la Intervuelta, un éxito que ratifiqué además el último día con un sexto puesto en la etapa final.
Ya sólo quedaba ratificar la victoria en la última prueba de la Copa España, el Memorial Rodríguez Iguanzo en Cantabria, para redondear la primera parte del año. Sólo el catalán Rovira –un ciclista muy listo en carrera que sabe correr muy tapado- podía arrebatarme el triunfo, por lo que cuando atacó a 15 kilómetros del final me fui a su rueda y al final logré la victoria en solitario. Yo estaba contentísimo, porque era el final de tres meses de sacrificio mío y del equipo. Aquel día lo celebramos a lo grande en Santander.
Después de aquello, esperaba tener un buen descanso porque había descartado el Circuito Montañés. Total que me fui a Barcelona con mi novia, y cuando estaba en la playa me llamó mi director para decirme que algunos compañeros habían colgado la bici y tenía que correr el Circuito. O sea que vacaciones interrumpidas. Hice tres etapas del Circuito y volví a descansar otra semana, antes de correr tres pruebas de un día para afrontar la Vuelta a Toledo.
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El interés del Kelme
Más o menos por esas fechas me llamó Vicente Belda. Me dijo que contaba conmigo para el año siguiente, que le mandara analíticas y palmarés. Que le había gustado mucho mi actuación en Asturias y que allí había demostrado ser un corredor bastante hecho. Total, que en Toledo gané el primer día y logré mantenerlo hasta la última etapa. Ese día que acabó la Vuelta me volvió a llamar Belda para darme la enhorabuena. Me comentó que quería firmarme cuatro años y no se me olvidará nunca las palabras que me dijo: “Tú sabes que yo siempre saco gente buena, y en un par de años te voy a hacer un corredor de los buenos”.
Después de eso, aún me dio tiempo a vencer una etapa de la Vuelta a la Montaña Central en Asturias antes de poner fin a un año excelente, en el que también fui 3º en el ranking. En septiembre, pese a contar con lo de Kelme, decidí buscarme representante por si acaso y poco después surgió la opción de fichar por el KAIKU. Alfonso Rodríguez me convenció de que era muy buena opción y que no podíamos esperar a lo de Belda. Así que no me lo pensé mucho, es más, creo que era la mejor oportunidad de las tres que me surgieron ese año.
El salto a profesionales -Kaiku-
Por fin llegó el momento, allá por febrero del 2005 estaba en Mallorca, con mi recién estrenado equipo, el Kaiku, eran mis primeras pedaladas como ciclista profesional, mi debut. Estábamos todos muy contentos, equipo nuevo, corredores jóvenes, era un gran proyecto, un bonito equipo…
Me adapté bastante bien al ritmo en profesionales, pronto empecé a sentirme agusto e hice buenos puestos, 5º en la general de la Rioja, 5ª en la Clásica de los Puertos y bastantes puestos entre los 15 primeros, estaba muy satisfecho de los resultados pero me hubiera gustado tener más continuidad ese año, tuve una lesión en el tendón de Aquiles producido en la Vuelta a Cataluña y me partió toda la temporada, me dejó un mes y medio sin competir.
Cualquiera que vea mis resultados de esta temporada, creerá que tengo que estar más que satisfecho con lo que he conseguido. He sido 5º en la general de La Rioja, 5º en la Clásica a Los Puertos, me he metido entre los quince primeros en otras dos vueltas…, pero como decía antes soy muy, muy ambicioso y no me conformo con eso.
Es cierto que estoy contento porque me he adaptado bien, noto que sigo progresando, y en determinados momentos me he visto codeándome con los mejores y en mi primer año; pero, por otro lado, me hubiera gustado tener más continuidad.
La lesión en un tendón que tuve en la Volta a Catalunya me partió toda la temporada. Me dejó un mes y medio K.O. y eso fue clave para no poder brillar más durante el resto del año.
La temporada del 2006 realmente fue muy buena para mí, empecé con muy buen arranque, colocándome 6º en la general de la Challenge de Mallorca y 2º en la Vuelta a Andalucía, veía que tenía una gran progresión al año anterior. Siguieron llegando los resultados y veía que me estaba saliendo una buena temporada, estaba muy ilusionado con la posibilidad de correr ese año la Vuelta a España, una posibilidad que con el paso del tiempo veía que iba desapareciendo, la empresa organizadora de la vuelta, Unipublic, nos dejó fuera de la vuelta al igual que el año anterior, ilusiones rotas.
Todo estaba asimilado, no corríamos la Vuelta a España pero el equipo tenía un gran calendario por Europa. Yo fui a correr la Vuelta a Portugal, iba muy centrado, había escuchado que era una vuelta muy dura, el calor, los kilómetros, el ritmo. La llamaban “La Grandísima”, estaba el Tour, el Giro, la Vuelta y luego la Grandísima…….

Y en efecto así era, me sorprendió mucho el ritmo de aquella carrera, se iba a mil todos los días, había muchísimo público, estaba muy bien organizada… Pero para mí duró poco la vuelta, en la tercera etapa sufrí una caída al rebasar la línea de meta, un fotógrafo en el medio, un ciclista se lo llevó por delante y montonera, yo venía de colocar a mi compañero Pablo Urtasun para el sprint y no me dio tiempo a esquivar la montonera.
Fue una dura caída, fisura en dos costillas y múltiples contusiones. Aguanté como pude hasta el día de descanso, luego no pude continuar, el dolor iba a más. Para mí había terminado la temporada
Final de temporada y mala noticia, el equipo desaparecía. Una lástima, habíamos conseguido grandes éxitos, era un equipo joven y con ambición, un equipo de futuro.

Cambio de equipo
El 2007 empezó con cambio de colores, proyecto nuevo-Fuerteventura-Canarias, a manos de Vicente Belda, una gran persona y dirigido nuevamente por mi único director hasta el momento en profesionales, Oscar Guerrero, al cual le tengo un gran aprecio. Los dos son grandes directores y tienen muy buena visión en carrera. He compartido equipo con grandes corredores y buenas personas, David Bernabeu, Muñoz, Palomares, Abeja, Flores... al igual que en kaiku aquí también éramos como una familia.
Esta temporada empecé algo más flojo que en anteriores años, había estado parado casi 3 meses, en invierno me había operado de una hernia en la barriga y no pude hacer esfuerzos durante mucho tiempo. Pese a todo ha sido el año de mis primeras victorias en profesionales, las dos últimas etapas en la Vuelta a Asturias, la primera en solitario y la segunda tras una etapa durísima y al sprint en un grupo reducido.
Este año he notado madurez y eso se nota a la hora de afrontar las carreras. Estoy muy satisfecho de cómo me ha ido hasta ahora. Esperemos que todo siga igual y podamos levantar los brazos con más frecuencia.
Ficha Personal |
Nombre
Fecha nacimiento
Lugar nacimiento
Estudios
Estado civil
Residencia habitual
Profesional desde
Equipos
Equipo actual
Altura
Peso en forma
Pulsaciones reposo
Pulsaciones máximo
Hobby
Comida favorita
Un ciclista
Una carrera
Un puerto
Una película
Un actor/actriz
Personaje histórico
Marca de coche
Página web |
Rodrigo García Rena
27 febrero 1980
Miajadas (Cáceres)
Bachiller
Soltero
Mataró (Barcelona)
2005
Kaiku (2005-06),
Fuerteventura-Canarias (2007)
Marca Extremadura (2008)
1,77 cms.
64 kilos
40/minuto
198/minuto
Bicicleta de montana
Filete de lomo empanado con papas fritas
Perico Delgado
Liege-Bastogne-Liege
Pajares (Asturias)
El Santo, de Val Kilmer
Morgan Freeman
El Cid Campeador
BMW
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