Seguimos mejorando. A pesar de que el tiempo no acompaña nada, se puede entrenar. O serán las ganas que le pongo. Pero es que esto se va poniendo serio y ya toca subir puertos, hacer series y sobre todo asimilar todo eso.
Esta semana la he aprovechado bien. Siete días de entrenamientos, tres de ellos haciendo 70 kms, dos de 180 kms, uno de 140 kms y otro de 150 kms. Este no es el orden, porque más o menos meto uno o dos días de carga por uno de descanso activo. He tenido semanas de meter más de 900 kms, pero sobre todo de esta semana me quedo con la calidad.
Todavía me cuesta cuando toca ponerme al umbral anaeróbico (todavía entreno con pulso y sobre todo por sensaciones) las ‘patas’ se ponen duras y no eliminan el ácido láctico, que empieza a acumularse. Te entra sensación de hambre todo el rato y el cuerpo se reajusta, pero muy despacio.
El sábado fui por un buen recorrido: tres puertos de 6, 7 y 9 kms (éste es el Piélago y toda la Sierra de San Vicente, que estaba nevado y arriba hacía sólo 2 grados).
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Es zona de repechos, he incluso unos tramos de camino que estaban asfaltando y parece que estaba preparando la carrera Eroica que se celebra en Siena y se hace en su mayoría por caminos.
El entrenamiento lo hice con parte de la grupeta porque los demás estaban camino de Don Benito para inaugurar la temporada.
Y, como es debido, también hubo un momento para parar a tomar un cafetuco y un buen dulce para poder seguir luego con algo de chispa. Todo el que viene con nuestra grupeta prueba estos placeres y luego repiten. Mirad qué pinta tienen los dulces.
Solamente quería compartir con vosotros un buen día que tuve ayer. Haceros de esta “rutina” mía un poco más participes y sobre todo animaros a que sigáis haciendo bici.
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