Los inicios
Comencé a correr a los 15 años, después de haber probado con el fútbol, como casi todos hacíamos de pequeños. Mi padre había corrido hasta juveniles y algo de su afición me debió quedar, así que me empeñé en correr carreras con algún equipo, y ése fue el CC Colloto-Fuente, donde llegué por la amistad que unía a mi padre con Roberto Díaz, uno de sus directores. Allí empezó lo que hasta ahora es mi vida.
En esos años iniciales es cuando mejor te lo pasas. Recuerdo que en una de las primeras carreras quedé el decimosexto. Ahora nos reímos, pero para mí era como una victoria, ya que no creía poder estar por ahí delante con toda la gente que a esa edad eran auténticos veteranos.
De ese primer año salieron muchos de mis mejores amigos y compañeros de la actualidad, por lo que mirando atrás se puede decir que fue un gran acierto el empezar a correr. A partir de entonces me metí en serio en la competición y conseguí ganar cinco carreras el segundo año de cadete, aunque me llevé la desilusión de no poder ir al Campeonato de España por una caída en una carrera poco antes de la gran cita.
Buena progresión
Con el paso a junior se me presentaban nuevas metas y pude ver cómo mejoraba temporada tras temporada. En 1997 tuve mi primera experiencia internacional y con ella un plus en la motivación de cara a la temporada. Uno de los mejores recuerdos es la victoria por equipos en la Klasika Donosita. Teníamos una selección muy buena, con Noval y Pasamontes entre otros, aunque la victoria individual fue para un campeón en ciernes: Alejando Valverde.

El gran salto de calidad lo di el segundo año de junior. Descubrí que con una buena preparación y siendo constante, al final los buenos resultados llegan. Ese año conseguí 14 victorias y me quedé como primer reserva para el Mundial de Valkemburg, algo que me dolió profundamente ya que me había asegurado el puesto pocos días antes de ir. Afortudamente el disgusto se pasaría pronto, porque yo ya tenía la cabeza pensando en la nueva categoría, donde debutaría con uno de los mejores equipos de la época: el Olarra-Erkoreca.
Al contrario de lo que le ocurre a la mayoría, tuve un buen debut y en la primera carrera ya conseguí hacer octavo, con gente que para mí eran inalcanzables, hasta 10 años mayores que yo. Un junior suele acusar al principio esa diferencia de edad y de experiencia; pues bien, allí estuve tres años en los que coincidí con muchísimos de los profesionales de la actualidad. Creo que del primer año llegamos a ser hasta 14 los que logramos pasar de categoría. Lo mejor de esta etapa fue ganar el Trofeo Lehendakari Txapelketa 2000, sucediendo en el palmarés a mi buen amigo Samuel Sánchez, lo que me hizo creer
aún más en mí de cara al futuro.
Positivo paso por Italia
Pero no todo iba a ser un paseo de rosas. A veces, las buenas rachas se tuercen. Cuando pensaba refrendar el año anterior y pasar a profesionales con Euskaltel, una lesión vino a complicarme las cosas. Decidí entonces tomar otro camino y la que sería una de las decisiones más acertadas de las que he podido tomar hasta ahora. Me fui a correr a Italia, como sub-23. De pronto me vi inmerso en la complicada competición italiana, de donde salían casi todos los campeones mundiales y europeos de los últimos años. Fueron dos años muy buenos en aquel país, con el paréntesis del 2003, que corrí en el Cafés Baqué. El primer año fue más duro. Conseguí muchos puestos buenos pero no gané ninguna prueba, y cuando volví sabía que si lo hacía bien pasaría con Domina Vacanze, así que me puse a ello.

Dos victorias y la general final de la montaña en el Giro Baby me valieron para conseguir el objetivo y en septiempre, como me habían prometido, firmé mi primer contrato profesional. Gian Matteo Fagnini, Gabriele Colombo y Pippo Simeón eran algunos de los nuevos companeros que sin ningún problema me dieron consejos desde el primer día y que muy a buena cuenta me los apunté. Esa temporada tuve un debut esperanzador, llegando incluso a tomar responsabilidades en el equipo. Fue un año muy bueno, ya que yo estaba completamente asentado en Montegranaro y me sentía como en casa.
Debut en la Vuelta con
Relax-GAM
Pero todo eso no impidió que cuando me llegó la oferta de Relax-Gam no dudase en aceptarla, al tener una clara oportunidad de lograr un nuevo paso hacia delante en mi carrera: correr la Vuelta a España.
Empecé el año 2006 con mucha ilusión, a sabiendas de que a poco que mejorase podía estar delante en las carreras. Pero toda la ilusión se vino abajo después de que tras la primera parte de la temporada se me detectase una mononucleosis que me impediría rendir como de mí se esperaba. No perdí la fe. Me armé de paciencia en el periodo de recuperación y, aunque no conseguí andar lo que hubiera querido, logré la plaza para la Vuelta y aún más, ya que allí veía cumplido mi objetivo a las primeras de cambio, que no era otro que lograr el primer maillot de líder de la montaña.
!Qué ironias de la vida!, alguien que para nada es un escalador, ganando la clasificación de los escaladores en un Giro Baby y ahora liderándola en toda una Vuelta a España. Con ello se cumplió un gran sueño de cualquier corredor y así se dio por concluido el año.
Con más ganas todavía y a la espera de no tener ningún problema ajeno a mi, empecé el año en el que nos encontramos, 2007, pero de nuevo no llegué ni a probar competición en Mallorca, ya que una infección me dejaba de nuevo fuera de juego. A partir de ahí sólo pensé en recuperarme y, como siempre, en luchar contracorriente como me viene pasando en los últimos años...
|